Educar contra la indiferencia

Santiago Tejedor
Una anciana le enseña sobre un libro a una niña

¿Cuál es el contrario de la solidaridad?

Quizá no sea únicamente el egoísmo, sino la indiferencia: acostumbrarnos a contemplar el dolor, la injusticia o la desigualdad como problemas que siempre pertenecen a otros.La educación puede ayudarnos a comprender que vivimos conectados y que nuestras decisiones tienen consecuencias.

Trabajar la solidaridad implica acercarse a otras realidades, escucharlas y comprenderlas antes de actuar. No basta con hablar de valores: necesitamos crear experiencias que permitan practicarlos y convertirlos en decisiones cotidianas.Una educación comprometida debería ayudarnos a pasar del «esto no tiene nada que ver conmigo» al «¿qué puedo hacer yo?». Porque educar es, entre muchas otras cosas, enseñar que lo que le sucede al otro también importa.

18 de diciembre de 2025

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