Santiago Tejedor
La ética no es un complemento

¿De qué sirve formar excelentes profesionales si olvidamos formar buenas personas?
El conocimiento y la tecnología amplían constantemente aquello que somos capaces de hacer. Pero poder hacer algo no significa necesariamente que debamos hacerlo.
Las competencias técnicas necesitan estar acompañadas de ética, responsabilidad y compromiso social. Esta cuestión resulta especialmente importante ante la inteligencia artificial, la biotecnología, la comunicación digital y otros ámbitos donde nuestras decisiones pueden afectar a millones de personas.
Universidades y escuelas no pueden limitarse a formar trabajadores eficientes. También deben contribuir a formar ciudadanos capaces de preguntarse por las consecuencias de sus decisiones. El futuro dependerá tanto de aquello que sepamos hacer como de aquello que decidamos no hacer.