Educar es confiar

Santiago Tejedor
Mujer joven en un escritorio repasando anotaciones de sus viajes

¿Cuánto puede cambiar una persona cuando alguien confía realmente en ella?

Las expectativas que proyectamos sobre nuestros estudiantes pueden convertirse en impulso, pero también en barreras difíciles de superar.

Confiar no significa regalar resultados ni reducir la exigencia. Significa acompañar, exigir, orientar y ofrecer oportunidades desde la convicción de que la otra persona puede crecer. A veces, un estudiante necesita que alguien detecte una capacidad que él mismo todavía no ha descubierto.

La educación trabaja también con posibilidades. Y una de las responsabilidades del profesor consiste en ayudar a que esas posibilidades puedan desarrollarse. Hay momentos en los que una persona necesita conocimientos; en otros necesita que alguien le recuerde que puede conseguirlo.

22 de junio de 2026

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