Volver a lo humano

Santiago Tejedor
En la cabaña del esquimal, revisando mapas con brújula para seguir la expedición

¿Qué deberíamos proteger en un mundo cada vez más automatizado?

Cuantas más tareas puedan realizar las máquinas y más sofisticados sean los sistemas de inteligencia artificial, más importante será preguntarnos qué capacidades queremos preservar, desarrollar y reivindicar como sociedad.

La empatía, la conversación, la imaginación, la ética, el cuidado, la curiosidad y la capacidad de emocionarnos no deberían quedar relegadas frente a la eficiencia tecnológica. La IA puede ayudarnos a calcular, producir o analizar, pero somos nosotros quienes debemos decidir para qué queremos utilizar esas capacidades.

El gran desafío educativo no consiste en escoger entre personas y máquinas, sino en aprender a utilizar la tecnología sin renunciar a aquello que nos define. El futuro de la educación será tecnológico, pero solo tendrá sentido si continúa siendo profundamente humano.

1 de julio de 2026

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