Santiago Tejedor
Enseñar a mirar

¿Mirar y ver significan realmente lo mismo?
Podemos atravesar una ciudad sin descubrirla, conversar con alguien sin escucharlo o contemplar un paisaje sin preguntarnos qué historias contiene. Estamos rodeados de estímulos y, paradójicamente, corremos el riesgo de prestar cada vez menos atención.
Periodistas, científicos, artistas y viajeros comparten una capacidad esencial: la observación. Educar la mirada significa aprender a detenerse, descubrir detalles, establecer conexiones y encontrar preguntas donde otros quizá solo perciben rutina. En un mundo dominado por la velocidad, prestar atención se convierte casi en un acto de resistencia.
La mirada también se educa. Y cuando aprendemos a mirar mejor, empezamos a comprender de otra manera aquello que nos rodea. Antes de aprender a contar el mundo necesitamos aprender a mirarlo.