Santiago Tejedor
Aprender fuera del aula

¿Dónde termina realmente un aula?
Una plaza, un museo, un bosque, un mercado, una redacción, una estación o una conversación con un desconocido pueden convertirse en extraordinarios espacios educativos. El conocimiento adquiere otra dimensión cuando abandonamos temporalmente pupitres y pantallas y lo confrontamos con la realidad.
El aprendizaje experiencial permite observar cómo aquello que estudiamos se manifiesta en situaciones concretas. Una teoría se comprende de otra manera cuando podemos verla, tocarla, discutirla o aplicarla. Salir del aula no significa renunciar al conocimiento académico, sino ponerlo a prueba y enriquecerlo mediante la experiencia.
Para mí, la clave es creer en una educación capaz de convertir el mundo en aula. Aprender también significa caminar, observar, preguntar, escuchar y regresar después a clase con nuevas preguntas. La educación sucede en el aula, pero nunca debería quedar encerrada dentro de ella.