Recuperar el valor del tiempo

Santiago Tejedor
Santiago Tejedor con una persona de tribu africana que le enseña un reloj de arena

¿Es posible aprender deprisa todo aquello que merece realmente la pena?

Vivimos sometidos a una aceleración permanente. Respondemos mensajes mientras caminamos, consumimos vídeos de pocos segundos y buscamos respuestas inmediatas. La velocidad ofrece numerosas ventajas, pero también puede generar la sensación de que cualquier actividad que requiera tiempo constituye un problema.

El aprendizaje profundo funciona de otra manera. Comprender un libro, investigar un tema, escribir un buen texto, escuchar una historia o desarrollar una idea exige tiempo, concentración y paciencia. Algunas preguntas necesitan acompañarnos durante días o incluso años. La educación debería proteger estos espacios frente a la cultura de la inmediatez y recordar que rapidez y eficacia no siempre son sinónimos.También necesitamos recuperar el derecho a aburrirnos, contemplar y dejar que una idea madure.

La creatividad aparece muchas veces precisamente cuando dejamos de saltar constantemente de un estímulo a otro. En una sociedad obsesionada con ahorrar segundos, quizá una de las decisiones educativas más transformadoras consista en enseñar a nuestros estudiantes que dedicar tiempo a algo también es una manera de otorgarle valor.

14 de noviembre de 2025

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