El valor del silencio

Santiago Tejedor
Niño viendo el paisaje y puesta de sol por la ventana, con libreta con la frase "Cada viaje nos enseña a ver el mundo con otros ojos"

¿Cuándo fue la última vez que estuvimos realmente en silencio?

Nuestra vida cotidiana está repleta de notificaciones, mensajes, imágenes y estímulos que compiten constantemente por nuestra atención. Incluso cuando aparentemente descansamos, alguna pantalla suele reclamar nuestra mirada.

El silencio permite observar, ordenar pensamientos, escuchar y recuperar capacidad de concentración. También puede tener un valor educativo: después de formular una pregunta, no siempre necesitamos responder inmediatamente. Dar tiempo para pensar permite que aparezcan ideas más elaboradas y voces que quizá no participarían en un ritmo acelerado.

Hemos aprendido a temer los silencios y a llenarlos compulsivamente. Sin embargo, no todos los vacíos necesitan ser ocupados; algunos son imprescindibles para poder pensar.

22 de abril de 2026

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