La humildad de seguir aprendiendo

Santiago Tejedor
Mujer exploradora tomando notas desde una ventana en paisaje vietnamita

¿Cuándo termina la formación de un profesor?

Probablemente nunca. Enseñar nos obliga a actualizar conocimientos, revisar métodos, cuestionar certezas y aprender constantemente de compañeros y nuevas generaciones de estudiantes.La formación permanente no debería entenderse únicamente como una exigencia profesional.

Es una actitud ante el conocimiento: aceptar que aquello que sabemos es provisional, que podemos mejorar y que cada curso constituye también una oportunidad para aprender algo nuevo.Existe una hermosa paradoja en la docencia: cuanto más tiempo enseñamos, más conscientes podemos ser de todo aquello que todavía desconocemos. Quien enseña necesita conservar siempre algo esencial de quien aprende: la curiosidad.

24 de marzo de 2026

Compartir: