Santiago Tejedor
El valor de decir «no lo sé»

¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que desconocemos algo
En determinados modelos educativos parece que el profesor debe tener siempre una respuesta preparada. Sin embargo, una de las experiencias más honestas que puede compartir con sus estudiantes es reconocer los límites de su propio conocimiento. Decir «no lo sé» no disminuye necesariamente la autoridad docente. Puede demostrar honestidad intelectual y abrir una extraordinaria oportunidad de aprendizaje.
La frase cambia completamente cuando añadimos: «No lo sé, pero vamos a investigarlo». Entonces el desconocimiento deja de ser un punto final y se convierte en el inicio de una búsqueda. Profesor y estudiantes pueden localizar fuentes, comparar explicaciones, analizar evidencias y construir juntos una respuesta. De este modo mostramos que el conocimiento no consiste únicamente en poseer información, sino también en saber cómo encontrarla y cómo verificarla.
Esta actitud resulta especialmente necesaria en un mundo donde las tecnologías parecen ofrecernos respuestas para todo. También la inteligencia artificial puede equivocarse, inventar datos o simplificar cuestiones complejas. Reconocer aquello que desconocemos constituye el primer paso para aprenderlo. No saber nunca debería avergonzarnos. Lo verdaderamente preocupante sería perder la curiosidad por querer saber.

